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  Marguerite
Yourcenar
 

Marguerite Yourcenar (8 de junio de 1903-1987), poeta, narradora, ensayista, dramaturga y traductora francesa, nació en Bruselas, de padre francés y madre belga. Su verdadero nombre era Marguerite de Crayencour. Huérfana de madre, se educó en la región de Flandes en Francia y estudió latín y griego con su padre. Durante los años treinta viajó por Alemania, Grecia, Italia y Estados Unidos, donde dió clases de literatura francesa.

Su obra, que sondea el pasado -familiar, mitológico o histórico-, ha obtenido un éxito mundial con Memorias de Adriano y Opus Nigrum cuyos protagonistas oscilan, como ella, entre el ansia de saber y la tentación de la carne. En 1980 tuvo el privilegio de ser la primera mujer aceptada como miembro de la Academia Francesa de Literatura.

Su madre, antes de morir "con heroicidad femenina" a causa de una fiebre puerperal tras haber dado a luz a su hija, recomendó que no se le impidiera a la pequeña Marguerite hacerse religiosa si así lo deseaba. Dedicándose a la literatura, Yourcenar consideraba haber respondido al piadoso deseo de su madre. Michel, su padre, que más que un padre fue un pedagogo, un confidente y amigo, no era proclive a hacer entrar a su hija ni en una orden ni en cualquier orden. De este anticonformista heredará ella el placer de vagabundear que bien ilustra este adagio que nunca olvidará: "sólo se está bien en otra parte", y su gran cultura que comparte con ella, así como su biblioteca. Su padre le inculcó la afición por las lenguas clásicas y leyó ampliamente con ella literatura francesa y rusa. También le inculcó la pasión por los viajes y los libros.

En 1921, con sólo 16 años, escribe su primer libro de poemas Le jardín des chimères (El Jardín de las quimeras) y muestra su arte literario al reinterpretar los mitos de la Grecia antigua y adaptarlos a la vida moderna. Es un poema dialogado sobre la leyenda de Icaro. Por aquel entonces Marguerite no ha puesto jamás los pies en la escuela, lo que no le impide aprobar el bachillerato. Padre e hija eligen juntos su seudónimo, Yourcenar, que es un anagrama del apellido. En 1922 publicó otra colección de poemas, Los dioses no han muerto.

Su primera obra publicada por una auténtica editorial fue Alexis o el Tratado del inútil combate (1929), una carta de ruptura dirigida a una mujer por su esposo que confiesa su homosexualidad. Un texto corto que aboga, en la misma línea que el escritor André Gide, por la libertad de las preferencias sexuales. A pesar de Alexis, Marguerite Yourcenar no fue nunca una lesbiana militante; la homosexualidad la abordó poco y ligeramente en la mayoría de sus novelas. aunque siempre con un toque de especial sensibilidad y honestidad.

Entre tanto ha muerto su padre en 1929, y la joven Marguerite va a conocer los años más intensos de su vida de mujer. Ama, escribe, y va de un lado a otro de Europa, una Europa donde se está fraguando la catástrofe sin darse del todo cuenta. Yourcenar es algo menos inconsciente que muchos otros. Su viaje a Italia inspira la novela El denario del sueño (1934), donde evoca un fallido atentado contra Mussolini por parte de una revolucionaria.

En 1934 Yourcenar conoció a la estadounidense Grace Frick, que será su compañera durante casi 40 años.

Esos años estarán marcados por una pasión imposible hacia un hombre que no la ama y que, al igual que Alexis, prefiere a los hombres. Fuegos (1936) es producto de esta crisis pasional. Menos conocido que las obras maestras de su madurez, este poema en prosa mezcla la vida y los símbolos del amor absoluto, la evocación de los grandes mitos de Antígona, Fedra o María Magdalena con la lamentación personal del amor contrariado. Más tarde condenará este amor basado en el deseo, sentimiento poco honorable, habitado por la posesividad y el egoísmo.

Y comienza a separarse, a imagen del viejo pintor Wang Fo de Cuentos orientales (1938), que se evade en el mar de jade azul que su pincel acaba de trazar. Estos últimos relatos se inspiran de la literatura y del folklore de los Balcanes, de su adorada Grecia, y de Asia, a la que se acerca intelectual y espiritualmente. Ya ha encontrado en ella esa percepción del "yo incierto y flotante" que le concederá más tarde al emperador Adriano, ese sentido agudo de lo impreciso y del estado de paso.


El tiro de Gracia, escrito entre Capri y Sorrento en los albores de la Segunda Guerra Mundial, le permite ajustar sus cuentas y dar libre curso a toda la violencia que alberga en aquella época. Fue adaptada al cine por Volker Schlöndorff en 1976.

En 1931 tradujo los poemas del poeta griego Konstantino Kavafis, y en 1937 tradujo al francés Las olas de Virginia Woolf, y también publicó en 1947 una traducción francesa de Lo que Maisie sabía, del escritor Henry James.

En 1939, tras el estallido de la II Guerra Mundial, su vida da un brusco giro. Grace Frick la invita a ir a Estados Unidos. Allí impartirá clases de Literatura Comparada en el Sarah Lawrence College. En realidad se fue de Francia con la intención de pasar una temporada, y se quedará en América durante el resto de su vida.

Tras un periodo de esterilidad literaria debida a la adaptación y también al dolor de esos "años negros" vividos en el exilio, Yourcenar se decide a vivir en inglés y a escribir en la que ahora será su verdadera patria, la lengua francesa. En 1947 adoptó la nacionalidad estadounidense (solamente recuperará su nacionalidad francesa para entrar en la Academia), y se instala con Grace Frick en la soledad de la isla de Mount Desert (Maine) y los viajes.

Memorias de Adriano (1951) alcanza un éxito insospechado tanto en Francia como en el mundo entero, y hace que el gran público descubra su obra, hasta entonces conocida sólo por una elite. Desde la edad de veinte años Yourcenar había escrito y destruido varios bocetos de esta ambiciosa novela que hace revivir en primera persona a un emperador romano del siglo II y de la que no quedaba en 1949 más que un fragmento. En unos meses reescribe las memorias del gran emperador Adriano, de gran influencia helénica y amante de las artes, un ejemplo de la grandeza moral de la sociedad romana y de sus instituciones. En Egipto, el emperador Adriano conoció a Antinoo, joven efebo que se convirtió en su favorito.


Yourcenar evoca a un hombre que construye su felicidad "como una obra maestra" pero a quien la pasión por el bello Antinoo y el dolor de haberlo perdido harán oscilar hacia un vértigo de inmortalidad en honor al ser amado. Con él comparte Marguerite una sabiduría inspirada de las doctrinas orientales que consiste en prepararse para la muerte, en percibir su perfil y adentrarse finalmente en ella con "los ojos abiertos". Traducido, alabado y comentado, Memorias de Adriano obtuvo un éxito mundial.

Opus Nigrum
(1968), publicado diecisiete años después, coincidiendo con los acontecimientos de mayo del 68 francés, es también fruto de una larga gestación. Partiendo de una primera novela corta publicada en 1934, es "en dos palabras la historia de un hombre inteligente y perseguido; sucede esto hacia 1569 y podría haber pasado ayer o pasar mañana". Su protagonista ficticio, Zenón, filósofo, médico y alquimista del siglo XVI, es más real para su creadora que muchos otros seres de carne y hueso; lo lleva de la mano, dice, como a un hermano, y está segura de que cuando le llegue el momento de morir, este médico del Renacimiento estará junto a ella.

Opus Nigrum está compuesta en un momento en el que ante eso que ella llama "el estado del mundo", el pesimismo del escritor prevalece sobre el optimismo idealista del tiempo de Adriano. En un momento en el que en su abundante correspondencia, envejecida y confrontada al cáncer terminal de su compañera, evoca cada vez más "la atrocidad fundamental de la aventura humana". Esta novela obtuvo el premio Femina en 1968.

En la bibliografía de Yourcenar, las referencias a la homosexualidad se centraron en personajes masculinos, nunca femeninos, excepto en Opus nigrum donde aparece el personaje histórico de Margarita de Austria.

Sus últimos años estarán marcados por el incremento de su fama, los honores y premios literarios que culminarán llevando a esta soberana, que sus conocidos llaman "Madame", a la Academia Francesa. Sigue escribiendo ensayos, entre otros Mishima y novelas, como Un hombre oscuro, personaje que prescinde de la literatura e ignora la gloria, pero clarividente sin necesidad de palabras.

En 1971 publica Teatro I y Teatro II, que incluye sus obras teatrales en dos volúmenes. También escribió biografías sobre su primera vida familiar,ensayos como Mishima o la visión del vacío (1981), y ofreció una serie de entrevistas sobre su vida y su obra publicadas bajo el título de Les Yeux ouverts: entretiens avec Matthieu Galey (Con los ojos abiertos, 1980).

Su proyecto más ambicioso, inspirado también de los sueños de su adolescencia, se concreta en los tres tomos que componen El Laberinto del mundo, memorias de un género nuevo donde la escritora explora su filiación y la historia de sus antepasados y parientes. Los dos primeros tomos se cierran, como las valvas de una concha sobre la imagen de Marguerite, con sólo unos meses, durmiendo sobre las rodillas de su nodriza. En el tercer tomo apenas ha llegado a la pubertad. Publicado póstumamente, este último tomo no fue acabado.

En 1986 se le concedió la medalla de la Legión de Honor de Francia así como la medalla de Honor Literaria del American Arts Club.

Falleció el 17 de diciembre de 1987 en Mount Desert, Maine, a la edad de 84 años. Durante los años que precedieron a su muerte en su isla americana, volvió a viajar, a dar vueltas "por la cárcel" acompañada de una joven americana de treinta años, Jerry Wilson. Cuando ésta desapareció prematuramente, víctima del sida, a Marguerite no le quedaron ya fuerzas para continuar sola mucho tiempo, ella que solía decir que sólo se muere de pena. En su juventud había escrito: "Soledad No creo como ellos. No vivo como ellos. No amo como ellos y moriré como ellos".

"Marguerite Yourcenar: Viaje y conciencia de lo universal". Artículo de Vicente Torres.
"¿Quién puede ser tan insensato como para morir sin haber dado, por lo menos, una vuelta a su cárcel?"