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Seguramente así aman
las diosas
Agua
de luna, fresca, con puntos de plata. Sábana de encaje.
Sudario de luz. Lecho de nácar.
Dos
mujeres. Dos. Cara a cara en este juego
irrepetible que es el amor. Fiebre de deseo, canción
de una voz. Saeta que se acerca, dulce rumor.
Dejo que la tarde te desnude, que consagre tu piel.
Tú, te ofreces como flor, como ola gigante.
¡Qué deseos de besarte!
Pero
sólo te veo y te veo..... y no me atrevo a tocarte.
Tus aromas me envuelven. Te siento, amor, te siento.
Tienes fuego adentro. El tiempo no existe. Sólo esto.
Fusión de suspiros, tormenta de ecos. Qué embriaguez.
Qué júbilo. Un vuelo de tórtolas sobre
tu cuerpo.
Nido de alondra tu nido. Tu gruta encarnada.
Ansias, tengo ansias de tu vientre, del coral entre tus muslos.
Te
dibujo con los ojos con tu propio contorno. Te miro mil veces.
Vuelvo a mirarte y no me canso. Cuántas humedades nos
recorren.
¡Ay sudor que nos brillas la carne!
El silencio, callado, nos escucha desearnos.
Desde tu orilla, llega tu aliento y me muerde, excitado.
La tarde se tiñe de savia, de pájaros-flores,
de un olor a sándalo.
Tu sexo tierno me invita. Lo mismo tu pelo. Tus pezones me
retan.
¡Cómo quisiera llenarme la boca con ellos!
Acércate, las velas de mi amor están dispuestas
a
navegar hasta tu más profunda piel, para tocar tu esencia.
Ven, vamos a amarnos y amarnos y amarnos, y a no parar de
amarnos.
Cómo brilla en las pupilas la ternura. Cómo
tiemblan,
encabritadas, las espaldas. Cuanta plenitud en una simple
mirada.
Por
fin, rompes el espacio con tu mano, rozas mis labios con tus
dedos.
Deshaces el hechizo de la bella durmiente.
El deseo se desboca en un columpio infinito.
Nuestras caricias desgranan la noche.
La penumbra es un chal que nos cubre los hombros.
Afuera, el viento vuela la historia.
Bajo las sábanas, amor que pertenece al Cosmos,
dos mujeres se aman con un lenguaje secreto, alejadas del
mundo.
A pesar de todo.
(Tomado del libro "Amora")
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