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Por Joel del Río
Crítico cinematográfico del diario Juventud
Rebelde y editor de www.cubacine.cu
joel@icaic.inf.cu
¿EPIFANÍA TRANSITORIA O CONVIVENCIA
INEVITABLE?
Como consecuencia de prejuicios y malentendidos
que imperaron en las décadas del sesenta al ochenta, el tema homosexual
no vino a cobrar centralidad en el discurso artístico y literario
cubano hasta los años noventa. Sin embargo, un filme de temática
gay como Fresa y chocolate, por ejemplo, carece por completo
de continuadores en el largometraje de ficción que se está haciendo
en la Isla.
Debido a complejos fenómenos relacionados
tal vez con la insularidad, y como consecuencia sin dudas de prejuicios
y malentendidos imperantes en las décadas del sesenta al ochenta,
el tema homosexual vino a entronizarse en el centro del discurso
artístico y literario en los años noventa y a principios del tercer
milenio.
La "tardanza" respecto a similares procesos que venían
ejecutándose en el mundo llamado occidental< ha implicado el consabido
síndrome del desborde necesariamente afirmativo, por un lado, mientras
algunos escépticos se mantienen ciegos ante las evidencias del progreso,
y siguen afirmando que la cultura cubana (no sólo en la acepción
relativa a la creación artística y literaria) continúa por los cauces
de la negación, el estigma y la intolerancia.
Afirman estos últimos, además, que estamos en presencia de una suerte
de epifanía transitoria del tema gay, explicable solo desde el silencio
anterior (relativo) y desde la ausencia de rostro (también relativa)
del personaje homosexual en tiempos precedentes.
"No nos equivoquemos otra vez", sugiere, casi ruega, Pablo
Milanés en su canción Pecado original, a quienes quisieron escucharlo.
Poco tiempo antes, Carlos Díaz irrumpía en la escena cubana versionando
primero una trilogía de teatro norteamericano (Un tranvía llamado
deseo, Té y simpatía, El Zoo de cristal), para después desplayar
la temática homosexual, hasta entonces más o menos latente, con
las sucesivas versiones de El Público, la casi irrepresentada
obra de Federico García Lorca.
Pero incluso antes, en 1991, ya Senel Paz había "internacionalizado"
el tema del homosexual en Cuba mediante su laureado, publicado y
archiconocido cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo,
después versionado para el cine por Tomás Gutiérrez Alea (Titón),
Juan Carlos Tabío y el propio Senel en la que devendría la más popular,
mundialmente, de todas las películas cubanas, Fresa y chocolate.
En una primera etapa, si así puede hablarse de sucesos graduales
y complejos, difíciles de enmarcar, el acercamiento venía signado
por la voluntad de los artistas por cuestionar los prejuicios anuladores,
la intolerancia dominante, los errores cometidos, en consonancia
tal vez con el proceso que atravesaba Cuba en la segunda mitad de
los años ochenta.
Durante esta tardía aparición de la temática no parecía todavía
posible (como se verificó poco tiempo después, ya en la segunda
mitad de los años noventa) la potenciación revalorizadora, mediante
el arte, de una sexualidad otra, diversa y al mismo tiempo igual,
de un culto al erotismo y al cuerpo que tendría entre nosotros la
importante componente de poner en solfa ancestrales conceptos éticos,
entre otros, el nexo todavía presente que se establece entre homosexualidad
y patología, perversidad, sordidez.
Aunque algunos se empeñen en negarlo, Fresa y chocolate,
cuya acción se sitúa en un momento impreciso de finales de los años
ochenta y principios de los noventa, abrió una zanja en el valladar,
vulneró barreras, cambió la faz del mejor cine cubano, y del arte
nuestro por extensión, amén de que podría discutirse durante horas
y semanas si su aporte trascendió o no hasta el punto de tocar el
imaginario colectivo, de alterar jerarquías éticas y develar imperativos
humanísticos más allá de la afirmación o la negación a ultranza.
Aunque sus realizadores insistían en aclarar que no se trataba de
una película sobre la homosexualidad sino sobre la necesidad del
entendimiento y la reconciliación, Fresa y chocolate marcó
un antes y un después no solo en la cultura cubana al evidenciar
artísticamente la necesidad de atender a los valores del otro, del
diferente, del homosexual, del que manifiesta valores y opiniones
distintas a los santificados por la mayoría.
Si bien es cierto que la contraposición/reconciliación entre los
extremos de la ortodoxia izquierdista y del mundo homosexual ya
se había expresado en filmes latinoamericanos como El beso de
la mujer araña (obra de Manuel Puig y versión fílmica de Héctor
Babenco), tampoco debe negarse que Senel y Titón le confirieron
un sentido feraz a la dicotomía heterosexualidad/mundo gay al profundizar
en los valores del personaje homosexual, (aquí presentado como principio
activo de la relación amistosa) aparte de la gradual metamorfosis
de David, primero visto como extremista, y casi todo el tiempo definido
por la irresolución y la ignorancia.
Tampoco hay que exagerar la importancia iniciática de una sola película,
imposible sin la existencia de una cierta tradición. En Cuba pueden
adivinarse por detrás de ciertas creaciones y autores, a coetáneos
y continuadores de Wilde y de Rimbaud, de Safo y de Frida Kahlo,
de Almodóvar y Fassbinder. Una popular canción de Rita Montaner,
aparte del muy conocido Compay Gallo, aludían abiertamente a incidentes
homosexuales, pero todavía teñidos por la pátina del prejuicio discriminador,
como era de esperar en tan temprana época.
Pero por solo mencionar algunos ejemplos cimeros, ceñidos al ámbito
literario, muy poco se hablaba en el mundo del tema tabú cuando
Virgilio Piñera escribía en la revista Ciclón una revisión de la
poesía de Emilio Ballagas desde la perspectiva freudiana/homosexual.
Desde entonces, fue difícil releer poemas de enorme significación,
como Inicial del sueño, Delicia del tacto, De otro modo o Elegía
sin nombre sin comprender desde otro prisma la angustia y la sensualidad
de ese poeta definitivo que fuera, sigue siendo, Ballagas.
Mucho han sido simplificadas y, digámoslo de una vez, burdamente
interpretadas Muerte de Narciso y ciertos pasajes de Paradiso,
a partir del latente o explícito homoerotismo, innegable para unos,
totalmente irrelevante para otros, dado el incontenible raudal de
metáforas y conceptos que paralelamente manejaba Lezama Lima.
De todos modos no es hasta los años noventa que el arte cubano,
principalmente la plástica (Raúl Martínez, Eduardo Hernández, Aisar
Jalil, Umberto Peña), la fotografía y el teatro, emprenden el desmontaje
del machismo y la dislocación de sus estereotipos mediante el sustento
de la androginización, del culto al cuerpo, a la sexualidad hedonística
y al desnudo nada escandaloso, senderos para vehicular con frecuencia
fuertes matices homoeróticos, totalmente abocados a prescindir de
toda consideración sobre el pecado o con las simas morales asociadas
al decadentismo.
Mucho ha tenido que ver con la apoteosis del tema gay la eclosión
en Cuba del post-postmodernismo con su tendencia legitimadora de
las otredades y las minorías. Las mujeres-pájaro o las yemayá de
Zaida del Río; el contundente retrato de los "ambientes"
gays habaneros presente en la novela Máscaras, de Leonardo
Padura; canciones tan populares como la mencionada El pecado original,
de Pablo Milanés, Amar varones, de Pedro Luis Ferrer o Lola,
de Moneda Dura, colocan la simpatía expresa de sus autores, el clímax
emocional y la tensión afectiva en torno a la figura del hombre
(o mujer) homosexual, ese que decide entregarse a la plenitud de
su opción, muy lejos de posibles concomitancias con la pornografía
o con el exhibicionismo fácil.
Respecto al cine cubano, se afirma con frecuencia que Fresa y
chocolate le confirió una presencia sustantiva al homosexual
en nuestro cine. Y es cierto, pero tal afirmación tiembla ligeramente
cuando se analiza a fondo la contribución al tema de películas precedentes
como Cecilia, La bella del Alhambra y Adorables mentiras, o de obras
posteriores: Amor vertical, Paraíso bajo las estrellas, Lista de
espera, Nada, Las noches de Constantinopla, entre otras.
La libérrima versión de Villaverde, según Humberto Solás, en 1981,
contenía en el diseño del personaje de Leonardo, fuertes tintes
de matiz homosexual: la ambigua relación con el amigo, el equívoco
de la madre dominante e incestuosa, la irresuelta relación sexual
con la mujer... Por otra parte, Enrique Pineda Barnet, se inspiró
en la novela de Miguel Barnet para homenajear al teatro vernáculo
cubano, y en ese contexto, ubicó al personaje de Adolfito, el eterno
"secretario" de la vedette, que la enseña a ser más femenina
y sensual, y contribuye a forjar, a imagen y semejanza de cómo se
ve a sí mismo, la efigie cantarina de una Rachel suprafemenina y
espectacular.
Entre las Adorables mentiras que aborda el filme homónimo, todo
el tiempo se evidencian sospechas de relaciones homosexuales utilitarias
entre algunos personajes masculinos. Como también ocurre con las
insinuaciones gay, bajadas de tono, que reaparecen en Un paraíso
bajo las estrellas, del mismo Gerardo Chijona, quien se acercará
a la temática, más abiertamente, en su próximo filme Perfecto
amor equivocado, en el cual aparece un personaje secundario,
y clave, que se refocila sexualmente con hombres y mujeres.
Si bien pueden localizarse algunos tímidos precedentes de Fresa
y chocolate, el filme de Titón y Tabío carece por completo de
continuadoras, en el largometraje de ficción al menos, pues el documental
y el cortometraje manifiestan otras dinámicas. Las lesbianas y homosexuales
que aparecen fugaces en Kleines Tropicana, Amor vertical o Lista
de espera o Las noches de Constantinopla no parecen tener otra función
que ponerse en sintonía con la liberalidad sexual de los tiempos
que corren, aparecen cual máscaras estereotipadas del homosexualismo
leído como neurosis, siguen siendo personajes vodevilescos y caricaturizados,
cuando no secundarios e intrascendentes.
De todas formas, las aguas van tomando su nivel, y la temática,
la estética y los personajes gay, conviven en el arte y la cultura
de la Isla como alternativa posible, paralela, lógica y reconocible.
Este artículo fue anteriormente publicado
en la revista ALMA MATER.
http://www.almamater.cu
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