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Este escritor francés, cuyas novelas, obras de teatro y
textos autobiográficos se caracterizan por su exhaustivo
análisis de los esfuerzos individuales hacia la autorrealización
y por la utilización de conceptos éticos protestantes,
es, para muchos, la figura más grande de las letras francesas
y también una de las más discutidas; y probablemente
el escritor que más profunda influencia ejerció sobre
la juventud francesa que vivió entre las dos guerras mundiales.
André Gide, "el contemporáneo capital", según la expresión de André
Rouveyre, nació en París, el 22 de noviembre de 1869 en París,
en el seno de una familia de buena posición económica.
Dos razas, dos religiones, dos paisajes, dos lenguas contrastantes
se unieron en su nacimiento. Su padre, Paul Gide, profesor de jurisprudencia,
descendía de una familia de hugonotes oriunda de Cévennes.
Su madre, Juliette Rondeaux, de funcionarios jurídicos católicos.
Fue educado en el más estricto puritanismo y cursó
estudios irregulares en la Écolo Alsacienne, debido en parte
a su frágil salud, y en el instituto Henri IV.
"Nada podía ser más diferente que estas dos familias" escribió Gide
en su autobiografía titulada "Si le Grain ne Meurt" (Si el Grano
no Muere); "nada más diferente que las dos provincias de Francia
que combinan sus influencias contradictorias en mí". Y en sus "Pages
de Journal": "He descubierto, y sin creer demasiado en la astrólogia,
que precisamente el 21 de noviembre, fecha de mi cumpleaños, nuestro
planeta se desprendió de la influencia de Scorpio para entrar en
la de Sagitarius. ¿Es culpa mía que mi nacimiento cayera entre dos
constelaciones, que yo haya sido el fruto de dos sangres, de dos
provincias y de dos credos?".
Desde el momento de su concepción, André Paul Guillaume Gide estuvo,
de este modo, sometido a lo que él ha denominado "état de dialogue".
Dos lenguas, la de Oc y la de Oil: "l'épais jargon normand, le parler
chantant du rnidi" (el espeso "jargon" normando, el hablar cantarino
del mediodía) se conjugaron en su estilo. En religión, la sangre
católica de su madre lo empujaba hacia un camino; el Protestantismo
antagónico lo llevaron al campo hacia el opuesto. Estos elementos
antagónicos le llevaron al campo del arte, único en el cual ambos
podían conciliarse sin destruirlo o hacerlo vivir en un estado de
perpetua lucha.Gide hizo sus primeros estudios en la Ecole Alsacienne
de París, donde llevó una existencia "irregular y desordenada" y
de la cual fue expulsado, por "malos hábitos". Cuando tenía once
años, murió su padre, circunstancia que influyó notoriamente en
su vida, pues, a partir de aquella crisis, la solicitud maternal
se concentró en él. A ella se unió la de una institutriz que había
criado a esta última, llamada Anna Schackleton, quien también concentró
en André todos sus afanes. Abrumado entre ambas, Gide solía fingir
crisis nerviosas, en medio de las cuales se retorcía y sollozaba:
"¡ Oh, sufro tanto! ¡ Sufro tanto!". Para apaciguarlo, su madre
lo llevó al campo, razón por la cual, durante algún tiempo, su educación
fue fragmentaria e intermitente.En Normandía, conoció a su Emmanue'le
Rondeaux, una muchacha de belleza pre-rafaelista a la que amó con
fervor religioso jurándose a sí mismo consagrarle su existencia
y protegerla contra el temor, contra el mal y contra la vida". Bajo
la inspiración de aquel amor se dedicó, por un tiempo, a dormir
sobre una tabla rása, a bañarse en agua helada al amanecer y practicar
oraciones nocturnas.
Más tarde, ingresó nuevamente a la Ecole Alsacienne y, por aquel
mismo período, conoció a Pierre Loúys, encuentro que ejerció profunda
influencia en su vida. Era la época del auge de los Simbolistas,
grupo del que Gide fue en un comienzo miembro entusiasta. A los
dieciocho años, escribió su primer libro "Les Cahiers d'André
Walter" (en el que describe el religioso y romántico
idealismo de un desgraciado joven), que apareció anónimamente (1891)
como la obra póstuma de André Walter. La obra despertó escaso interés
entre el público, pero llamó la atención de Marcel Schwob, de Rémy
de Gourmont, Maurice Barrés y Maurice Maeterlinck. Este último,
sin darse cuenta de la farsa, declaró, en cierta ocasión, que André
Walter, al que creía realmente muerto, era su autor predilecto.
Por esa obra se le consideró simbolista, pero en 1894 comenzó
a desarrollar un estilo personal y propio. A los veinte años
empieza a publicar en las revistas de la escuela y entra en relación
con Pierre Louÿs y Paul Valéry y es introducido en el
círculo de Stéphane Mallarmé. A partir de Paludes,
especie de farsa, publicada en 1895, rompió con el Simbolismo
y sus representantes. Por aquella época también, amenazado de tuberculosis
y confrontado por un problema sexual en pugna con los principios
de su educación protestante, Gide resolvió embarcarse para Túnez.
De aquel episodio cuenta en su autobiografía: "Entré inmediatamente
después de la publicación de mi "Cahiers" en el periodo más confuso
de mi vida, selva oscura de la que no me desprendí sino a raíz de
mi partida, con Paul Albert Laurens, para e' Africa...". Y agrega:
"¿A nombre de qué Dios, de qué idea me impedís vivir según mi naturaleza?
Y esta naturaleza ¿a dónde me arrastraría si yo simplemente la siguiera?"...En
Biskra, en medio del desierto quemante y durante una milagrosa convalecencia,
descubrió su homosexualidad, respecto de la cual se explayó más
tarde en una carta dirigida a Claudel, el 7 de marzo de 1914: "Nunca
he experimentado deseo delante de la mujer y la gran tristeza de
mi vida es que el más constante amor, el más prolongado, el más
vivo no haya podido ser acompañado de nada de lo que de ordinario
le precede. Parecía, por el contrario, que el amor impidiera en
mí el deseo" ("Figaro Littéraire", noviembre, 49).Aquel viaje,
que lo puso en contacto con nuevas razas y religiones, ejerció una
profunda influencia en su vida y en sus obras. El aire de los salones
de París se había tornado sofocante para él, como asimismo las teorías
de los Simbolistas. A partir de "Paludes, especie de farsa, publicada
en 1895, rompió con el Simbolismo y sus representantes.En 1885,
Gide regresó precipitadamente a París, junto a la cabecera de su
madre moribunda, de la que heredó una gran fortuna, incluyendo un
castillo en La Rocque-Baignard. Otros dos acontecimientos importantes
se produjeron a su regreso: contrajo matrimonio, el 8 de octubre
de 1895, con su prima Emmanuéle ("Ella era el cielo que mi insaciable
infierno desposó") y se encontró en pleno escándalo del proceso
de Oscar Wilde, a quien había conocido durante sus viajes por el
Africa e Italia y de cuyo lado se colocó valientemente, contra Lord
Alfred Douglas, por el cual sintió siempre una violenta antipatía.
"El infame libro de Lord Alfred Douglas, titulado "Oscar Wilde y
yo", escribió Gide en su autobiografía, "es una desviación demasiado
descarada de la verdad para que yo pueda experimentar escrúpulos
en decir esta verdad ahora y, puesto que el destino quiso que mi
sendero se cruzara con el de Wilde en aquel momento de nuestras
vidas, siento que es mi deber dar mi testimonio". El testimonio
que Gide dio, fue el de sus relaciones con Wilde y con Lord Douglas
y el de ambos entre sí.A raíz de la publicación de "Si le Grain
ne Meurt..." (1920), Sir Edmond Gosse, que había publicado, en 1909,
el primer estudio sobre Gide, en inglés, le escribió profundamente
consternado ante el escándalo. Gide replicó con un articulo en "La
Nouvelle Revue Française": "¿ Por qué he escrito este libro?
Porque he creído que debía hacerlo... Tal vez la causa esté en mi
educación protestante... Siento horror por la mentira".Al margen
de su autobiografía, Gide comenzó a publicar, a partir de 1889,
los diversos volúmenes de su "jornal", que abarcan las siguientes
etapas: "1889-1912; 1913-22; 1923-31, 1932-39, y 1931-42". En ellos
habló de sí mismo, de sus obras, y emitió juicios sobre sus amigos
y otros escritores. Es a partir de 1897, con la publicación
de uno de sus libros fundamentales, "Les Nourritures Terrestres"
(Los Alimentos terrenales), cuando empieza realmente su carrera
literaria. Esta obra lo convirtió en el mentor espiritual
de su generación y en ella defendió la doctrina del
hedonismo activo. A partir de ese momento sus obras estuvieron dedicadas
a examinar los problemas de la libertad individual y de la responsabilidad,
desde distintos puntos de vista.
Siguieron su novela "L'Inmoraliste" (El Inmoralista) (1902),
en que plantea un caso de conciencia similar al que él mismo resolvió
durante su permanencia en Africa. En la época de su aparición, la
obra fue un fracaso y Gide, descorazonado, pensó dejar la literatura.
Pero, con motivo de una crítica entusiasta de Gustave Mirbeau, escribió
"La Porte Etroite" (La Puerta Estrecha, 1909), un estudio
sobre la renunciación que Edmond Gosse ha calificado como "un penetrante
análisis de la falla y estrechez psicológica moral del Protestantismo",
un libro acerca de los conceptos éticos individuales en conflicto
con la moralidad convencional.
Siguieron otras dos novelas, "Isabelle" y "Les Caves du
Vatican" (Los sótanos del Vaticano) (1914), que fue el
primero de sus trabajos atacado por anticlerical, donde Gide ridiculizó
la posibilidad de la independencia personal completa. Es un relato
publicado en vísperas de la Primera Guerra Europea que contiene
un tema anticlerical y satírico: una banda de rufianes ha echado
a correr el rumor de que el Papa ha sido raptado por los masones
y encerrado en el castillo de San Angelo, mientras un falso Papa
ha ocupado el trono pontificio. Un católico fervoroso e ingenuo
llamado Amédée Fleurissoire decide ir a investigar el asunto a Roma,
pero no llega nunca a su destino. En el tren encuentra a un anarquista
llamado Lafcadio, quien, decidido a realizar su teoría del "acto
gratuito" y sin provocación alguna de parte de Amédée, lo arroja
por la ventanilla del tren. Durante los años del conflicto, Gide,
que aprendió inglés a los cuarenta años, dedicó gran parte de su
tiempo a realizar traducciones dé este idioma, comenzando por aquella
época su célebre versión de "Hamlet", que concluyó treinta años
después, a instancias de su amigo el actor Jean-Louis Barrault,
quien la puso en escena en 1947, casi simultáneamente con la adaptación,
también hecha por Gide, de "El Proceso", de Kafka.En 1919 publicó
El idílico "Symphonie Pastorale" ( La sinfonía
pastoral (1919), llevada al cine y premiada con el Gran Premio
del Festival de Cannes, en 1946.; trata del amor y la responsabilidad,
y refleja los dilemas morales a los que se enfrentaba el autor en
su vida privada.
Entre 1920 y 1924 publicó sus memorias, Si la semilla
no muere, que causaron un enorme revuelo y en las que confesaba
su homosexualidad. Cada nueva obra de Gide constituía, inevitablemente,
un acontecimiento literario seguido de escándalo. Cuando en 1924
Heny Massi lo acusó de corromper la moral pública, Gide respondió
con el campanazo de "Corydon", en que gritó al mundo la naturaleza
de su anormalidad".
En 1925 apareció "Les Faux-Monnayeurs" (Los monederos falsos),
una de sus novelas más importantes. Su protagonista es un novelista
que está escribiendo una novela que lleva el título
de la de Gide, y que describe "todo lo que veo, todo lo que
sé, todo lo que las vidas de los demás y la mía
propia me enseñan". En ella figuran homosexuales, rufianes
y adúlteras. Entretanto, además de sus novelas, traducciones
y ensayos, Gide había abordado también el teatro. Su primer drama
fue "Saúl", escrito en 1898, pero estrenado veinticuatro anos después.
Lo siguieron "Le Roi Candaule" y "CEdipe", estrenado en 1932,
en el Palais de Beaux Arts de Bruselas, por Georges Ludmila Pitoëff.
Entre su nutrida bibliografía de antes de la Segunda Guerra Mundial
figuran además: "Nouvelles Nourritures" (Nuevos Alimentos),
"Le Retour de L'Enfant Prodigue" (El Retorno del Hijo Pródigo) y
la trilogía comprendida por "L'Ecole de Femmes" (La Escuela
de las Mujeres), en que describe el proceso psicológico de una mujer
que se casa enamorada y a la cual el matrimonio revela la verdadera
naturaleza del hombre al que ha unido su vida; "Robert" que
describe el punto de vista del marido, y "Geneviève", que
prosigue la historia de la hija de aquel matrimonio quien, al ver
el fracaso de la unión de sus padres, resuelve liberarse de los
prejuicios sociales y vivir libremente su vida.
La preocupación de Gide sobre la responsabilidad moral individual
le llevó a ocupar cargos públicos. Después
de haber ocupado puestos municipales en Normandía, se convirtió
en enviado especial del ministerio para las Colonias en 1925-1926
y escribió dos libros en los cuales describía la situación
en las colonias francesas de Africa. Mediante estos reportajes,
Viaje al Congo (1928) y Regreso de Chad (1928), pretendía
inducir a que se llevaran a cabo reformas en la ley colonial francesa
que se estaba preparando. Después fue su conversión al Comunismo,
hacia el cual había comenzado a manifestar simpatías en las páginas
de su "Diario" (1934) realizó un viaje a la Unión Soviética, en
el verano de 1936, en compañía de Pierre Herbert, Eugéne Dabit y
Jef Rast, del cual regresó formulando el más espectacular reniego
del Comunismo hecho por un intelectual en el período comprendido
entre las dos grandes guerras: su discutido y debatido "Retour
de l'U. R. S.S." (1937), que provocó violentas polémicas entre
comunistas y anticomunistas e hizo decir a Emmanuel Berí: "Este
libro, admirablemente honrado, causará, sin duda, gran alegría en
las almas de los Fariseos que son precisamente aquellos que Gide
más odia". Para responder a los ataques provocados por esta obra,
Gide publicó a continuación "Retouches a' mon voyage en l'U.R.S.S.".
En su Diario (4 volúmenes, 1939-1951), quedan patentes
sus escrúpulos y vacilaciones. Despertó el interés
de la crítica en todo el mundo. En estos volúmenes
habló de sí mismo y de sus obras, y emitió
juicios sobre sus amigos y otros escritores. En compañía de Pierre
llerbart regresó al Africa en 1938, y en el verano de aquel mismo
año perdió a su mujer, de quien le quedó una hija, Catherine, casada
con Jean Lambert.Durante la Segunda Guerra Mundial Gide residió
en la zona libre de Francia, donde escribió sus "Interviews Imaginaires"
(1942). En el momento de la derrota fue mal visto en su patria,
pues se lo acusó de haber formado moralmente a la generación de
los derrotados. El 4 de mayo de 1942 se dirigió a Túnez y ah" permaneció
hasta después del desembarco aliado. En una de las páginas de su
"Diario" correspondiente a aquella etapa definió su actitud política:
"Rafu trató de convencerme del papel importante que yo estaba llamado
a desempeñar y que sólo 'yo estoy en situación de acometer. Creo
que está equivocado, tanto respecto de mí como de la influencia
que yo pueda ejercer con mi palabra. Aun si no estuviera tan cansado,
no me sentiría llamado a desempeñar ninguna actividad política,
sea la que fuere. No sólo no veo lo bastante claro en los entretelones
de nuestra desunión, sino que tampoco tengo ningún plan que proponer
para llegar a algún acuerdo basado seguramente en la justicia. No
podría hablar con franqueza sin violentar mi pensamiento. En cuanto
a la lucha que se avecina, no puedo ni tomaré parte en ella. Temo
que, por mucho tiempo, Francia estará rencorosamente dividida...
Y en verdad, no veo qué declaración podría hacer que, si soy sincero,
no resulte desagradable para todos los partidos".
De regreso en París Gide desarrolló una intensa labor literaria.
A los volúmenes mencionados de su "Journal", se agregaron:
"Thésée" (44), especie de alegoría, en prosa, en que relató
la historia de Teseo, el fundador de Atenas y que el crítico inglés'
John Russel describió como un "tour de force gramatical";
"Attendu que..." (Aguardando que...); "jeunesse" (Juventud);
"Le Retour" (El Retorno); "Souvenirs Littéraires et Probléme
Actuels" (Recuerdos Literarios y Problemas Actuales); "Feuillets"
(Hojas); "En decouvrant Henri Michaux" (Descubriendo a Henri
Michaux), y "Paul Valéry".En 1947, a los setenta y ocho años
de edad, recibió el Premio Nobel de Literatura, que le fue otorgado
como un reconocimiento, según las palabras de John Russel, al hombre
que "más que ningún otro ha sostenido en nuestro tiempo la anticuada
noción de que el primer deber de un artista es para con su arte".Físicamente,
Gide aparece en sus retratos como un hombre alto y magro, con un
rostro ligeramente demacrado sobre el cual proyecta habitualmente
su sombra un sombrero negro de fieltro. En su juventud usó bigotes,
pero después prefirió exponer su fisonomía "al natural". Tenía ojos
pardos, piel amarillenta y movimientos misteriosos y ligeramente
teatrales.Para muchos, Gide fue la figura más grande de las letras
francesas y también una de las más discutidas. Unos vieron en él
a un santo. Otros, un demonio. De cualquier modo, fue el escritor
que más profunda influencia ejerció sobre la juventud francesa que
vivió entre las dos guerras mundiales. Entre sus entusiastas se
alzó la voz de Marcel Arland, quien resumió la influencia de Gide
sobre su época, con las siguientes palabras: "Gide es uno de esos
raros espíritus de los cuales puede decirse que, después de ellos,
la literatura y el pensamiento no son los mismos de antes". Por
otra parte, del lado contrario, han surgido Julien Benda y Arthur
Koestler para denunciar como maléfica su influencia. En "El Yogi
y el Comisario", dice Koestler: "Los escritos de Gide van siempre
ungidos de una pincelada de esotérica arrogancia; en torno a sus
libros flota como una fina, rarificada atmósfera. Su influencia
sobre la generación juvenil 'francesa fue deplorable (no precisamente
por el retorcido erotismo que le reprocharon los fascistas de Vichy;
no se convierte uno en invertido con sólo leer libros), sino a causa
(le la altanera presunción del espiritualismo que a tal influjo
imliartía, una peculiar actitud de hallarse iniciado, la ilusión
de pertenecer a una especie de orden de exclusividad, de compartir
algunos valores exquisitos, que, no obstante, cuando se trata de
(lefinirios, se os escurren como la arena de entre los dedos. El
mensaje de Gide a la joven inteligencia hacía evocar la nueva
túnica fabulosa del Emperador: nadie osaba confesar que no alcanzaba
a verla".En cierta ocasión, Oscar Wilde le dijo a Gide: "No escriba
nunca Yo. En arte no existe primera persona". Sin embargo,
Gide no ha escrito casi en otra persona que la suya propia. Su literatura
constituye un verdadero archivo de su personalidad extraordinariamente
compleja y de sus luchas por ponerse de acuerdo consigo mismo. Esta
literatura no tiene paralelo en la valentia o en la megalomanía
de su minuciosidad. Gide tuvo la suerte de heredar una fortuna que
le dio una coraza de seguridad, dentro de la cual pudo probarse
a sí mismo y exhibirse más íntima y públicamente que ningún otro
contemporáneo suyo. Muchos no pudieron perdonarle este espectáculo,
que estimaron como exhibicionismo enfermizo y violación de la decencia
pública. Pero, sin duda, Gide ha sido en ello profundamente sincero.
"Pour chacun la route est unique et chaque route mene á Dieu"
(Cada uno tiene su camino propio y cada camino conduce a Dios),
ha escrito. La base fundamental de la ética gideana es que cada
ser tiene un papel único que desempeñar en la vida, y que el someterse
a la regla común es el pecado imperdonable contra el Espíritu, por
el cual uno pierde su significación precisa e irreemplazable, el
"sabor" de la vida que no puede ser restaurado. Por esta razón atacó
incansablemente todo lo que creyó que podía limitar la personalidad:
Muchos de los estudios críticos de Gide aparecieron en La
Nouvelle Revue Française, una revista literaria que contribuyó
a fundar en 1909 y que se convirtió en una publicación
de gran influencia entre los círculos intelectuales franceses.
Estos ensayos críticos eran, sobre todo, un análisis
acerca de la psicología de los artistas.
Murió el 19 de febrero de 1951, en París. Al año siguiente
el Vaticano incluyó todas sus obras en el Índice de Libros Prohibidos.
Debilidades, cegueras, prejuicios y exigencias
sociales.
No obstante la influencia que ha ejercido sobre su generación, Gide
no ha logrado despertar entusiasmo en el grueso público. Es demasiado
mesurado y frío. Jamás cae en el patetismo, jamás olvida el tono
que debe a su arte y a la pureza de su estilo. Se guarda de hablar
con el corazón, pero lo hace, en cambio, con los sentidos, provocando
efectos lentos, impregnando el espíritu de perfumes aturdidores
y sutiles. El mismo ha dicho: "Yo escribo para ser releído". Y,
en verdad, sus libros ganan, por lo general, con una segunda lectura.
El propio Marcel Arland, tan entusiasta de su obra, ha reconocido
este hecho: "Los libros de Gide nacen patinados", dice, "y por ello,
a primera vista, parecen antiguos. Ellos carecen de resplandor,
pero despiden una luz constante. Incluso en su ausencia de anotaciones
directas y de gritos, lo que a primera vista le da un aire artificial,
se reconoce en seguida una vida profunda, por así decirlo, decantada
y reducida a lo esencial... Pero hay en la obra y en la vida de
Gide una laguna inmensa:Gide ha ignorado el dolor. Toda su inteligencia,
su intuición y la bondad verdadera que existe en él, no han podido
reemplazar lo que el dolor le habría dado. ¡ Lástima que él no haya
tenido el destino de un Wilde!".
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Porque la
semilla no muere: homenaje a André Gide (1863 - 1951) |
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