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LA
VANGUARDIA. 2000.12.22
Marguerite Duras fue una escritora minoritaria, de gran prestigio
en círculos intelectuales, pero apenas conocida por el gran público
hasta que en 1984 apareció "El amante". El libro fue un best-séller
y convirtió a la autora, que entonces tenía 70 años, en una estrella.
Marguerite Duras se inspiró para esa novela, como para otras muchas,
en un episodio autobiográfico. Pero, paradójicamente, pese a la aparente
vocación de desnudarse en sus libros, la escritora fue a lo largo
de su vida, y sobre todo en esos años finales de gran proyección mediática,una
experta en el arte del camuflaje y el despiste en todo lo referente
a su verdadera historia. Y es que, como dice Adler: "¿Quién era realmente
Marguerite Duras? La maliciosa Marguerite, que tantas caretas adoptó,
y que se las ingenió, con el paso de los años, para borrar pistas
y ocultar determinados episodios de su vida. Experta en autobiografías,
profesional de la confesión, consiguió hacernos creer en sus propios
embustes".
La biografía de Laure Adler, que entra a fondo en los episodios más
sórdidos de la vida de Duras, trata de desenmascarar el juego de verdades
y mentiras de esa mujer cuya vida "está llena de accidentes, de rupturas,
de repentinas exaltaciones, de arrebatos pasajeros". Adler ha tenido
acceso a documentos hasta ahora desconocidos facilitados por el hijo
de Duras, ha entrevistado a las personas del entorno de la escritora
y ha recorrido los lugares en los que vivió.
El lugar de la infancia es Indochina. Una infancia marcada por el
carácter dominante y severo de la madre, por la drogadicción de uno
de sus hermanos y por la ruina familiar tras haber invertido en unos
cultivos que el océano se empeña en devorar (avatar narrado en "Un
dique contra el Pacífico"). Pero el episodio central de esta infancia
colonial es el que Duras abordará literariamente en "El amante".
Sin embargo, los incidentes más oscuros de la biografía de Marguerite
Duras acontecen en el marco de la Segunda Guerra Mundial: su supuesto
colaboracionismo antes de pasar a la resistencia y el sórdido episodio
en el que se vio envuelta junto a su marido, Robert Antelme; su amante,
Dionys Mascolo, y un colaborador francés de la Gestapo llamado Delval.
En la posguerra, Marguerite sigue con su relación triangular, hasta
que tiene un hijo con Mascolo y Antelme se divorcia de ella. Los tres
militan en el Partido Comunista, pero son heterodoxos y acaban siendo
expulsados, según algunas fuentes por una denuncia de Jorge Semprún,
que siempre ha negado cualquier implicación en los hechos.
Después, Duras inicia una relación con el escritor Gérard Jarlot,
que la engaña y muere de un ataque al corazón mientras hace al amor
con otra mujer. Desesperada, Duras responde con la literatura, y el
resultado de esta convulsa etapa es "El arrebato de Lol V. Stein".
La escritora participa con entusiasmo en el mayo del 68, entra en
un periodo de crisis creativa y en los años setenta abandona la literatura
y se refugia en el cine, rodando una serie de minoritarias películas
experimentales.
Todo cambia en 1984 con "El amante". Marguerite Duras se convierte
en una estrella, en una diva, y parece perder el control. Su egolatría
se desboca hasta lo insufrible y siempre habla de sí misma en tercera
persona. Su alcoholismo la lleva al borde de la muerte en más de una
ocasión, mientras mantiene una tortuosa relación con su último amor:
Yann Andréa, un joven estudiante homosexual, al que convierte en anhelado
amante, confidente, compañero de borracheras, chófer y secretario.
La biografía de Adler recorre también minuciosamente la gestación
y aparición de cada una de las novelas, obras de teatro y películas
de la prolífica escritora; su fascinación por los criminales y asesinos,
a alguno de los cuales llega a entrevistar; su relación con sus editores,
los Gallimard y Jérôme Lindon de Édi-tions de Minuit; y con escritores
como Raymond Queneau, su valedor en Gallimard; Sartre, que se niega
a publicarle en "Les temps modernes" porque le dice que escribe mal;
Simone de Beauvoir, con quien comparte un amante y por la que profesa
una mutua antipatía y celos profesionalesà
Laure Adler traza un retrato nada complaciente de Marguerite Duras.
Aparece la mujer excesiva, contradictoria, atormentada, marcada por
el alcohol y las depresiones. Es un retrato en claroscuro que logra
atrapar la complejidad del personaje y la íntima relación entre su
vida y su literatura.
Lo curioso es que en ocasiones la fuerza vampírica de Duras parece
apoderarse de su biógrafa y, en ciertos pasajes, Adler parece escribir
con el singular estilo durasiano, hecho de laconismo y silencios.
Un estilo que domina por completo la otra novedad editorial sobre
la escritora: "Ese amor" de Yann Andréa.
El último amante de Marguerite Duras, que ya había abordado su turbulenta
relación con ella en "M. D." (Tusquets), insiste en el tema y recrea
los últimos años de la escritora con un estilo que es una prolon-gación
-o mejor, un calco- del de Duras. El suyo es un testimonio de primera
mano que puede complementar en algunos aspectos la lectura de la magnífica
biografía de Laure Adler. |
| Laure Adler publica "Marguerite
Duras", una biografía de la autora de "El amante". |
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