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John
Boswell
"Cristianismo.
Tolerancia social y homosexualidad"
Todo
un clásico de la historiografía publicado por Muchnik Editores S.A.
La obra, que cuenta con un prólogo del Dr. Josep Maria Salrach,
se dedica a averiguar el origen de la hostilidad de los cristianos
contra los homosexuales. Empieza analizando la situación en la Roma
antigua donde los temas sexuales se abordaban con una total falta
de pasión y donde un hombre adulto podía tener relación con uno u
otro sexo.
Es una idea bastante extendida que la homosexualidad se convirtió
en tabú social con la legalización de la religión cristiana en el
Imperio romano tras el Edicto de Milán, pero ¿por qué los estados
modernos,que han heredado de Roma casi todos los aspectos de su cultura,
no han heredado también su indiferencia hacia la homosexualidad? Ésto
es lo que se pregunta Boswell descartando la primera idea que se nos
viene a la mente: a causa de las Escrituras. Según él ni el Levítico
ni San Pablo condenan la homosexualidad. La hostilidad hacia los homosexuales
empezó a apreciarse entre los siglos III y VI debido a causas que
todavía no han sido analizadas.
Pero la verdadera persecución e intolerancia se produjo a partir
del s. XIII debido principalmente al fortalecimiento del poder en
los diferentes Estados, al creciente centralismo y a la uniformización
de los espíritus y las instituciones.
Hasta ese momento, durante la Alta Edad Media al menos,
reinaba una gran tolerancia. Sobre este punto Boswell aporta una gran
cantidad de pruebas irrefutables, principalmente manifestaciones literarias
del amor homosexual, con frecuencia escritas por clérigos. El capítulo
dedicado al siglo XII se titula "El triunfo de Ganímedes"
debido a la enorme cantidad de literatura gay que se produce y que
no volverá a repetirse hasta el siglo XIX. Ya en la segunda mitad
del siglo XII empieza a notarse un cambio en la actitud hacia la homosexualidad
que se refleja en la literatura popular y en los textos jurídicos
y teológicos.
Entre 1250 1300, los actos homosexuales pasaron, en la mayoría de
los textos jurídicos europeos, de ser completamente legales a estar
condenados con las máximas penas, salvo alguna excepción notable.
Todas las minorías, todas las disidencias, fueron perseguidas. La
Inquisición habría nacido por motivos políticos y no religiosos con
el fín de eliminar opiniones divergentes y uniformizar las ideas.
No se libró nadie: mujeres, pobres, judios, musulmanes, sodomitas,
templarios...,todos los grupos sociales más débiles.
Maurice Lever retomó la tesis de Boswell sobre la correspondencia
entre la instauración del poder central, con la consiguiente pérdida
de libertades individuales, y la persecución de los homosexuales en
la Francia del siglo XVI y XVII. Durante el s. XVI y principios del
s. XVII hubo cierta tolerancia que terminó con la llegada de Luis
XIV y la centralización a ultranza del Estado y la monarquía absoluta.
Para completar la condena política contra la homosexualidad,
Santo Tomás de Aquino en tres pasajes de la "Suma Teológica"
incluyó entre los "vicios contra natura" la masturbación,
las relaciones con animales, las relaciones homosexuales y la unión
heterosexual sin fines procreativos. Un punto de vista que desgraciadamente
ha hecho escuela entre los católicos. Según Boswell la Antigüedad
y la Edad Media ignoraban la idea de "Natura" y esa noción,
que no es más que el eco de las nuevas doctrinas oficiales, no apareció
hasta el siglo XIII como consecuencia del culto a la fecundidad y
de la política imperialista y natalista de los Estados. |
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